domingo, 9 de junio de 2013

CARTA A LA TIERRA





UNIVERSIDAD PARA LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL


MAESTRÍA EN ADMINISTRACIÓN DE PROYECTO


CURSO: INTRODUCCIÓN A ENTORNOS VIRTUALES


PROFESORA:
VANESSA ROMERO

  
ENSAYO:
CARTA A LA TIERRA

  

ESTUDIANTE:
JOSÉ JOAQUÍN TREJOS CHAVES





JUNIO, 2013

 



No es novedad la situación crítica en la que se encuentra el planeta en este momento, una era en la que los avances tecnológicos han sido predominantes, así como el avance en derechos humanos en algunos países. También ha sido una era en la que la alerta por el peligro en el que se encuentra la tierra ha estado al máximo, producto del consumismo y desarrollo industrial.

Si bien el desarrollo tiene un costo, la realidad es que la tierra es solo una, si sus recursos se acaban, se acaba la vida, la era de la humanidad, y no habrá tecnología ni desarrollo industrial que nos ayude a recuperar lo perdido.

Ante esta situación, se ve una luz de esperanza, algo que dice que las tendencias son peligrosas, pero no inevitables. Esto significa que hay algo por hacer, y mientras haya algo por hacer, hay una oportunidad de detener la devastación y desviar el camino por el que vamos como planeta.

Los fundamentos para cambiar el rumbo del planeta giran alrededor del ambiente, la política, la sociedad y la espiritualidad. La propuesta incluida en la carta a la tierra abarca cambios en los valores, instituciones y formas de vida. Cada una de las ideas postuladas es sin duda vital para promover el cambio que se anhela, sin embargo requiere de cambios a nivel cultural, y a todos los niveles de las sociedades, no se puede considerar a un único ente como responsable por el cambio. Esto puede representar un vicio en la sociedad, que usualmente espera cambios  por parte del gobierno, cuando la mayor parte debe venir de los individuos, y núcleos familiares, para que como sociedad, como planeta, las cosas sean mejores.

El concepto de responsabilidad universal es un concepto interesante, dado que deja a un lado el pensamiento individualista, y hasta nacionalista, para dar lugar a un pensamiento universal, considerando el impacto de las acciones al planeta. Sin duda uno de los principales cambios que debemos asumir es un cambio en la forma de pensar, como bien menciona la carta, ser más, no tener más. Esto resulta algo irónico y hasta opuesto al mensaje que se recibe por medio de la publicidad y lo socialmente aceptado; que fomenta una sociedad consumista, que asocia el éxito a la acumulación de riqueza.

Respecto a la visión compartida, al revisar uno a uno sus fundamentos, muchos de ellos son muy lógicos y puede afirmarse que hasta son obvios, sin embargo, considerando un pensamiento universal, pueden no ser tan lógicos para algunas sociedades, que pueden ver como normal, algunas prácticas que tienen gran impacto y dejan una huella en el planeta. Empezando por reconocimiento de que toda forma de vida tiene su utilidad, hay países que promueven como sociedad, el consumo de aletas de tiburón, huevos de tortuga, y cacería de ballenas, métodos de pesca que afectan el ecosistema y especies como el delfín, tortugas, entre otras. He ahí el gran reto que tenemos como seres humanos.

Otro principio que resulta interesante para discutir y desarrollar es el de la construcción de sociedades democráticas, justas y participativas, en países como Costa Rica, esto resulta sencillo hasta cierto punto, al día de hoy, se puede afirmar que Costa Rica tiene una sociedad democrática, participativa, sin embargo no hay que ir muy lejos para encontrar dictaduras, gobiernos que no son democráticos, y que lideran sus países hacia la pobreza y la exclusión del desarrollo humano. Hay mucho camino por recorrer en lo que respecta a este principio, y desgraciadamente los intentos por cambiar, tienden a terminar en guerras civiles y muertes.

Sin caer en pesimismo, hay mucho por hacer. No todo es imposible, sin embargo, como individuos es sensato aceptar que no todo se puede hacer, pero hay acciones que individualmente se desarrollan para mejorar la situación  y promover como sociedad para impulsar el cambio.  Empezando por los patrones de producción y de consumo que  son de alto impacto para el planeta y realizables en cada uno de los hogares. Los padres y madres tienen la responsabilidad de educar a sus hijos para que no repitan los patrones de consumo, respeten la vida y promuevan el bienestar comunitario, respetando la biodiversidad y los derechos humanos.

Con un cambio individual de actitud y adopción de conciencia respecto a nuestra situación actual, es posible promover un cambio positivo incluso a los líderes de la sociedad, gobiernos que deben a su vez asegurar que haya acceso a la educación y equidad de género, para erradicar la pobreza.

En la sociedad el cambio empieza en el hogar, en la familia, la base de un país, la base del mundo. Muchas de las acciones propuestas pueden ser desarrolladas individual y colectivamente como sociedad. Otras dependen en gran medida de los gobiernos y líderes de las naciones.

Hay tiempo, pero queda poco. Lo importante es tener claridad respecto a nuestras posibilidades, tomar acciones inmediatas y hacer conciencia  a las generaciones venideras respecto al cambio. Y sobre todo, entender que este empieza por uno mismo, sin esperar a que alguien más haga algo, el poder de uno es suficiente para cambiar el rumbo de nuestro planeta.